martes, 7 de julio de 2015

7 de Julio 1975,graduación del Comandante Hugo Chávez




El comandante Chávez entró a la Academia con un sueño deportivo, al comenzar a experimentar vivencias nuevas no sólo salió de ella con libros del Che Guevara, sino que también se dio cuenta que su corazón y espíritu estaban ya impactados por ideales revolucionarios. Fue esto lo que le llevó a conocer mejor el pasado y el presente en el que estaba inmerso; la realidad le enrostró señales de algo que parecía venir y arrojársele sobre si mismo. ¿Qué significaba esa transformación?

Hace 40 años del muchacho investido de cadete y listo, aun sin saberlo, para hacer la historia.investido de cadete y listo, aun sin saberlo, para hacer la historia Aquel evento, en aquel momento, fue importante hoy mantenía el mismo valor porque es grande la investidura y además un juramento.
“Cuando a uno le entregan la daga es símbolo no de mando. (…) Esto es lo premonitorio, la daga del cadete es el honor, el compromiso con las armas y el juramento con el alma”.

Cuando a Hugo Chávez le dieron su primera daga comenzó a sentir como lo refirió  que “la cosa era en serio”. De su carrera en la milicia hizo un templo de devoción, amor y respeto. En este tiempo de la distancia rememora el camino andado, ya no está la juventud de ayer pero las emociones no han pasado y quiso transmitirlo a los periodistas y amigos que le acompañaron a la colina.

Recibió el título de licenciado en Ciencias y Artes Militares, mención Terrestre, especialidad Comunicaciones, en la Academia Militar de Venezuela, egresando con el grado de Subteniente, el 5 de julio de 1975, escenario en el que nació su pasión por el ideario del Libertador Simón Bolívar. Continuó luego su brillante carrera militar hasta ascender al grado de Teniente Coronel en 1990. 

. “Dijo un día ese filósofo y maestro que es nuestro querido General Jacinto Pérez Arcay: ‘Hugo nunca dejes de ser cadete’. Ahora yo se los repito a ustedes jóvenes cadetes: nunca dejen de ser cadetes. Lleven siempre por dentro el cadete que fueron en estas escuelas de forja, por siempre y para siempre. El cadete es el símbolo más preciado, guarda en su pecho el amor más sublime, la esperanza más grande, la mirada al horizonte, la pureza de la juventud, el fuego sagrado de la juventud.”